Veo como Brad se levanta y echa a correr.
-¡Mierda! Charlie, lo siento, no... no quise darte mi vida.-digo, arrodillado delante de ella. -Perdóname.-me odio ahora mismo.
Quita las manos de su nariz, está sangrando por la nariz y por la boca. Se mira las manos llenas de sangre. Me mira.
-Lo siento. Por favor, perdóname. Sabes que nunca te haría daño.-trago saliva con dificultad.
Niega con la cabeza. Ayudo a levantarla.
-Lo siento, soy gilipollas. Soy un puto bruto.-digo, con la voz quebrada.
-No importa. Volvamos a casa, ya está.-dice.
-Sí que importa.-digo.
*
Termino de curarle la herida del labio, mientras que su nariz no deja de sangrar. Me siento una mierda, no... no puedo ni mirarla a la cara de la vergüenza que doy.
-Justin, está bien. ¿Vale? Sé que no me diste queriendo. Con eso me basta.-dice. Niego con la cabeza.
-No es lo mismo, Charlie. Joder... Soy un puto bruto, ¿sabes cómo me siento ahora? Me siento sucio por lo que te he hecho.-digo, mirando sus ojos verdes.
Le coloco un pequeño algodón en el orificio que no deja de sangrar, así por lo menos... se pasará un poco y no se mareará.
Me agarra de las mejillas con delicadeza.
-Está bien, ¿vale? No pasa nada. Te perdono mi amor. Pero... ten más tacto, sabes que estás bajo vigilancia Justin.-dice su angelical voz.
Asiento resentido. Aún así me siento vacío. Me envuelve en sus brazos, y me regala un beso en la mejilla. Un beso tierno.
-Te quiero Justin. Ya no pienses más en eso.-me abraza fuerte. Pero no puedo corresponderle al abrazo, no sabiendo que yo... un puñetero bestia, puede dañar a mi niña...
*Un mes después*
-Justin, ¿qué pasa? Hace días que estás raro cariño.-dice mamá. Trago saliva.
-Es que... Hace unos días, estaba con Charlie paseando y...-le conté todo.-Y no me puedo perdonar semejante cosa.-paso mis manos por mi pelo, tiro de éste. Frustrado.
-Hija, si él te dijo que todo está bien... es porque sabe que lo hiciste sin querer.-dice mamá.-No te comas más la cabeza, y piensa en cómo le pedirás matrimonio.-me sonríe.
-Está bien...-asiento.
*
-¡Jazzy, déjame!-oigo a Charlie. Entro en el salón, viéndolas correr. Jazzy detrás de Charlie. Riendo.
-¿Qué está pasando aquí?.-pregunto sonriendo. Me miran y dejan de correr.
-¡Justin!-gritan a la vez como niñas pequeñas. Frunzo el ceño sonriendo divertido. Vienen a mí corriendo y se abalanzan a mí. Abrazándome una por el cuello y otra por la cintura.
Y un poco más y me hacen caer. Estallo en una carcajada y ellas igual.
-¡Jazzy, báñate!-grita mamá desde la cocina.
-¡Voy! Os dejo chicos.-dice mi hermana saliendo del salón. Reímos.
Miro a mi novia y beso su sien. Sonríe.
-¿Sabes qué? Hoy he reservado una habitación de hotel. Para nosotros dos solos.-susurro pegado a su oreja.
Se separa alarmada y me mira sorprendida.
-¿En serio?-pregunta sonriendo. Asiento.-¡Dios!-grita abrazándome con fuerza, le sigo el abrazo.
-Pero primero... iremos a un sitio. Quiero enseñarte algo.-añado.
-¿El qué?-pregunta entusiasmada.
-Es una sorpresa nena.-digo. Bufa. río leve y la beso en los labios.-Sabes que te amo, ¿verdad?-digo, pegando nuestras frentes la una con la otra.
Asiente sonriendo sincera.
-Quién me diría, que yo me iba a enamorar de mi secuestrador.-dice divertida. Río leve y la estrecho en mi pecho.
Ella ahora es la que me da fuerzas para seguir viviendo... Ella y mi familia.
__
Canción: "A Thousand Years" - Christina Perri.
[http://www.youtube.com/watch?v=qPt1nZlpgWg]
-Sigue andando, eh, cuidado. Una piedra.-la guío. Ríe nerviosa y sigo guiándola por la cintura. Hasta llegar al barranco del descampado. Donde se ve toda California.
Joder, estoy nervioso. ¿Y si no acepta casarse conmigo? Mierda, ahora me viene este pensamiento hijo de puta.
-Y listo.-desato el antifaz de sus ojos y se lo quito.-Abre los ojos.-susurro en su oído.
La abrazo por la cintura y apoyo mi barbilla en su hombro derecho. Veo como abre los ojos y al momento se abren exageradamente, igual que su boca.
-Justin...-murmura.-Es...es precioso.-consigue decir. La giro a mí, viendo como su sonrisa está ahí. Sonrío.-¿Para qué tanto?-pregunta.
-Bueno.-me separo de ella y agarro una de sus manos. Entrelazando mis dedos con los suyos.-Yo, tan sólo hice esto... para, para demostrarte que eres lo más importante que tengo. Sin contar a mi hermana y a mi madre, eres especial Charlie. Eres la chica más curiosa y más pesada que un grano en el culo, y me encanta esas facetas de ti.-río nervioso. Sonríe divertida.-Y... joder, estoy nervioso. Nunca me he puesto nervioso.-río de nuevo. Me aprieta la mano, animándome a seguir.-Te amo Charlotte, eres mi puta salvavidas. Eres... eres la pieza de puzzle que faltaba en mi vida. Encajas a la perfección con mi hermana y mi madre... me perdonas todas las cosas que hago, que no debería hacer... Te aprecio. Dejaste a tu familia por mí... Pero, lo que quería decirte es, que eres la persona con la que quiero estar el resto de mi vida. Quiero que al despertarme cada mañana, tú estés allí. Durmiendo plácidamente a mi lado, quiero que seas tú la que me regañe siempre de las cosas que haga mal. Charlotte, quiero que seas tú a la que vea frente el altar el año que viene.-abre los ojos exageradamente. Meto mi mano en mi bolsillo, sacando la caja de terciopelo. Se la tiendo y suelto su mano. Abro la pequeña cajita, que contiene el anillo que encargué.-¿Quieres casarte conmigo?-pregunto, la voz me tiembla. Mierda.
Se lleva las manos a la boca, sus ojos se cristalizan en un segundo.
-Justin...-susurra con la voz ahogada.
Trago saliva, estoy sudando. Qué bien.
-Di sí o no. Pero di algo, sino me dará un ataque al corazón.-digo riendo nervioso.
Las lágrimas empiezan a caer de sus ojos verdes, asiente con la cabeza rápidamente y se abalanza a mis brazos. Abrazándome fuerte.
Suspiro y le sigo el abrazo.
-Pues claro que sí.-susurra en mi oído. Suelta un sollozo. Nos separamos y cojo su mano, agarrando el anillo se lo coloco en el dedo correspondiente.
-No llores.-sonrío tristemente.
-Lo siento, es... joder, no me lo esperaba. Además, te habrá costado mucho.-dice refiriéndose al anillo.
-Que no tonta. Era perfecto para ti. Lo tenía en mente desde hace dos semanas, y tenía que hacerlo... espero que no te arrepientas de decirle que sí a un asesino.-digo, rascando mi nuca.
Engancha sus brazos en mi cuello y poso mis manos en sus caderas.
-No me arrepentiré en mi puta vida. Eres todo lo que necesito ahora mismo... eres, eres mi todo Justin.-dice, mirándome a los ojos sincera. Trago saliva con dificultad y la beso. La beso en los labios, sin lengua... un beso tierno. Demostrándole todo mi amor en tan sólo un beso seco.
Me separo de ella y la abrazo nuevamente.
-Gracias por hacerme tan feliz Charlie. Gracias. De verdad.-susurro escondiendo mi rostro en su cabello, con olor a vainilla.
_______>>> Sigue leyendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario