domingo, 31 de marzo de 2013

Chapter 3 - Killer

Entonces, él dice algo, y los dos dirigen su mirada al coche. A mí.
Me pongo tensa, por la incómoda situación. Vuelve a mirar al tío y asiente. Veo cómo se acerca al coche y abre mi puerta.
-Sal.-me dice. Lo miro a los ojos, tiene una mirada fría. Sus ojos están como apagados, siguen igual que cuando se los vi por primera vez.-No te lo voy a repetir más, sal del coche.-dice borde.
Trago saliva y agacho la cabeza. Desabrochando mi cinturón, él hace hueco para que pueda salir. Salgo del coche y me agarra del brazo fuerte. Tira de mí, mientras andamos hacia el tío.
Miro al tío, y sonríe mirándome de arriba abajo. Miro hacia el suelo, tengo miedo de lo que quiera hacer conmigo.
-Con que ella es la hija del oficial...-dice.
-La misma.
-Haber gírate.-me dice. Lo miro arqueando las cejas.
-No.-respondo.
El de los ojos mieles se acerca más a mi oído.
-Hazlo jodida perra.-masculla.
-¿Para que me mire éste tío asqueroso? ¡No soy una furcia!-digo molesta. Me agarra del brazo y me gira, para quedarme frente a él.
-¿Cómo coño hay que decirte las cosas?-dice gritando, para luego darme un guantazo. Me llevo las manos a mi mejilla golpeada. Me arde ahora mismo.-Ni se te ocurra volver a hablarme de esa forma. 
-Cálmate Bieber. Tan sólo es una niña.-dice el otro.-Haber Charlotte, ven aquí preciosa.-me dice.
Miro aún al chico de los ojos mieles, que parece apellidarse Bieber. Su mirada es fría aún. Me hace un gesto de que haga caso. Me giro y me acerco al tío ese.
Me agarra la mano y tira de mí, hasta pegarme a él. Mantengo mi cara lo suficientemente alejada de él.
-Bieber, si no me traes la pasta mañana, tendremos que hacer un intercambio, ¿lo sabes?-dice mirándome fijamente a los ojos.
-Sí. Y éste es mi intercambio. Intentaré reunir lo que pueda, sino... Te la llevarás.-dice él.
Frunzo el ceño y le meto un empujón al tío que me sostenía. Miro al chico de los ojos mieles a Bieber.
-¡No pienso de irme con él! ¡Llévame a mi casa ahora mismo!-grito asustada.
-Cállate, harás lo que yo te diga.-dice él.- John, mañana nos vemos.-dice despidiéndose del otro.
-Sí. Que no se te olvide la pasta, o, la chica.-dice. 
-Tranquilo, no se me olvidará.-dice él. Noto como me agarra del brazo con más fuerza que antes. Veo como el otro tío se va en su coche. Dejándonos completamente solos.
-Quiero irme a mi casa.-murmuro, mientras millones de lágrimas luchan por salir de mis ojos.
-Eres una jodida zorra. ¿Quién coño te crees para hablarme de esa forma? ¿Eh? ¡¿Quién te crees?! ¡No me conoces para nada! ¡No tienes idea de lo que soy capaz de hacer!-Grita, mientras aprieta su agarre de mi brazo.
Mis lágrimas sin aguantar más, deslizan por mis mejillas seguidamente. No aguanto que me griten así, porque nunca lo han hecho.
-¡Llorar no te sirve para una puta mierda! ¡Tan sólo me pondrá aún más furioso!-Sigue gritando. 
Suelto un sollozo, y lo que consigo es otro guantazo más.
-¡Deja de llorar!-Me grita. 
-Quiero irme a casa, déjame ir. Por favor.-suplico. Ríe a carcajadas, sin humor. Tira de mi brazo con brutalidad. 
Nos acercamos al coche y abre la puerta, metiéndome sin cuidado alguno. Me coloco bien y cierra de un portazo.
Me llevo las manos a mi cara, llorando como una loca. Y es ahora, cuando Brad me viene a la mente. Mi Brad, mi amor. Todo lo estoy haciendo por salvarlo a él y a mi familia. A Erika.
Dejo de llorar, y me seco las lágrimas rápidamente.
Veo como él entra en el coche, con un cigarro entre sus labios. 
Cierra la puerta y arranca.
-¿Me vas a lle...
-Sí, te voy a llevar a tu puta casa, cállate.-dice adentrándose en la carretera. Me mira.-Como digas algo de esto, ¿sabes lo que pasa?-dice.
Asiento.
-Bien.-dice.

Nos adentramos por lo que es mi calle y para justo frente a la ventana de mi habitación.

-Espero que sepas escalar.-dice, encendiendo otro cigarro.
-Pues fíjate tú que no sé.-murmuro. Noto como me mira.
-¿Cómo?-dice. Suspiro.
-Que no sé escalar.-repito más fuerte.
-Madre mí niña, hay que dártelo todo masticado.-dice, saliendo del coche.
Abro la puerta y salgo, viendo como él se pone a mi lado.
-Pero si está chupado escalar eso. Está a 2 metros. ¿Nunca has escalado la cuerda en gimnasia o qué?-dice, mirándome mientras inhala el humo del asqueroso tabaco.
-No se me da bien la gimnasia.-digo, agachando la cabeza.
-Bueno, pues entra por la puerta.-dice, rodeando el coche. Mierda.
-¡No!-grito, sin querer. Se queda quieto, mirándome.-Por favor, si mis padres me ven, me van a interrogar. Por favor, ayúdame.-le suplico, rodeando el coche y poniéndome frente a él.
Me sigue mirando. Le da una última calada al cigarro y lo apaga con sus dedos. Para luego tirarlo y dejar salir de su boca un gran aro de humo.
Trago saliva y me agarra la mano, tirando de ella empieza a andar hacia mi ventana.
-Haber Charlotte, esto de difícil tiene poco. Así que ve subiendo poco a poco, yo te ayudo.-dice mirándome.
Asiento y hago lo que me dice.
-Para.-me dice. Me quedo quieta y miro hacia abajo. Viendo como él con facilidad sube un poco, y con sus manos las pone en mi culo.
-¡No me toques el culo!-susurro. Ríe.
-Entonces, ¿cómo coño te ayudo a subir?
-Por los pies, ¿no lo ves en las pelis?-digo. 
-¡Te vas a destrozar los gemelos! Hazme caso.-dice en un susurro aún. Suspiro.
-Está bien, pero no te pases.-digo.
-Cállate y sigue escalando, que yo te empujo.-dice. Lo hago, y él me empuja por el culo, hasta que dejo de notar sus manos y me quedo sentada en el marco de mi ventana.
Lo miro y me hace un saludo militar con dos dedos, pero algo pasota. Luego se monta en el coche y se pira.
Suspiro fuertemente y entro en mi habitación. Cierro la ventana y me tumbo en mi cama.
¿Cómo coño he llegado a este punto de mi vida? Ni puta idea, pero quiero que acabe ya... ¿o no?

Siento unas manos zarandeándome, abro los ojos con dificultad, porque estoy muerta de sueño. Veo que ya es de día, me giro y veo al de los ojos mieles mirándome.

-Hostia.-me pongo la mano en el pecho, el susto que me ha ganado el cabrón.-¿Qué haces aquí?-Pregunto en un susurro.
Sonríe y se sienta en la cama, a mi lado.
-Pues no sé, me aburría.-dice en un susurro.
Me entran ganas de decirle algo, pero me guardo todo, no vaya a ser que me meta otra hostia.
-¿Y qué se supone que harías aquí?-Pregunto, sentándome en la cama.
-Hombre, verte dormir, es algo que me entretiene.-dice, humedeciendo sus labios.
-Ah.-suelto. Arqueo una ceja y niego con la cabeza.-Pues sigue mirándome, porque tengo mucho sueño.-digo, tumbándome de nuevo. Tapándome hasta arriba. 
Oigo como carcajea. 
-Eres tan floja.-dice en mitad de la carcajada. Arqueo las cejas y me quedo sentada de nuevo. Girándome lo miro.
-Vaya, gracias. Un detalle entrar por la ventana a mi cuarto e insultarme para animarme un poco más.-digo irónica.
Me mira divertido.
-¿Y qué te hace creer que entré por la ventana?-dice, acariciando mi hombro. Me entra un escalofrío.
-¿Entonces?
-Bueno, parece que le caigo bien a tu hermana. Erika me ha dejado entrar. Muy maja.-dice mostrando sus dientes, mientras sus comisuras se estiran. En una sonrisa enorme.
La puerta suena. Miramos los dos a la puerta, y se abre. Mientras mi hermana entra y cierra la puerta. Suspiro.
El de los ojos mieles ríe leve, mientras agacha la cabeza.
Mi hermana se acerca y se sienta en la cama.
-Así que engañas a Brad con él.-dice Erika señalando al de los ojos mieles.
-¡No! ¡No me lo perdonaría!-Grito. Erika lo mira y sonríe. Él le devuelve la sonrisa y me mira, arqueando las cejas.-En serio, como venga mi madre o mi padre, te la has cargado eh.-le digo a él.
-No están, se han ido a disfrutar de un domingo sin que les de por culo. Los convencí. Por cierto, ¿cómo te llamas?-le pregunta.
Lo miro y veo como agacha la cabeza, luego la sube y mira a mi hermana.
-Justin. Me llamo Justin.-dice, serio.
Justin, le pega ese nombre. Aunque no parece que le guste su nombre.
-Pues Charlie, Justin es mejor que Brad. Brad es un moñas gilipollas.-dice Erika mirándome. Justin ríe a carcajadas y le meto una hostia a mi hermana.-¡Oye!-grita ella, empieza a reír. 
-No hables así de Brad.-digo molesta.
-Pero si es verdad, coño.-dice Erika.
-¿Tú ves esto?-digo, refiriéndome a mi mano.-Pues lo vas a ver de cerca y rápido, cierra la puta boca.-digo enfadándome.
-Es que está muy pillada por el chaval, pero luego ni está enamorada ni pollas en vinagre, tan sólo quiere llenar ese vacío que la reconcome por dentro.-dice Erika en un susurro a Justin. El cual no deja de reír.
-Erika, sal de mi cuarto.-digo.
-Ay pero deja a la chiquilla, que me río mucho.-dice Justin.
-Ea, ¿no te ríes mucho con ella? Vete también con ella. ¡Dejádme dormir, coño!-digo, tapándome de nuevo.
Oigo un murmuro.
-Mi hermana es muy cascarabias, no le hagas caso.
-¡Erika!-grito.
-Vale vale, ya me voy.-dice. Mientras oigo unos pasos y la puerta cerrarse.
Me acomodo y Justin me mira.
-¿De qué parte estás? ¿No querías matarla? Adelante, te dejo.-digo.
Niega con la cabeza.
-¿Por qué matar a una persona tan graciosa? No, prefiero dejarla vivir. Es la hostia.-dice mostrando una pequeña sonrisa.
-No tienes idea del por culo que dan los hermanos, ni puta idea.-digo, levantándome de la cama y yendo a mi armario.
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Espero que os vaya gustando. Porque sino, me meto un tiro netre ceja y ceja.
¿Raro el cambio de humor de Justin? SÍ. ¿Recuerdan la Synopsis? Él es bipolar. Puede ser un encanto, y al momento ser un cabrón de mucho cuidado. Así que no os hagáis ilusiones, please.
RT a el tweet de aquí() y os avisaré para el próximo capítulo.
Recordad que necesito lectoras, y como no suban las visitas al blog... Dejaré la novela.
Gracias a las que me ayudan a conseguir lectoras, aunque sólo haya tenido 9 RTs...
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