Yendo hacia mi habitación, entro y veo a mi hermana dormida. Sonrío y cierro la puerta detrás mía.
Me quito la camiseta, dejándola en una silla que hay al lado del armario. Quitando mi correa, Charlotte viene a mi cabeza. Esa pequeña zorra de pelo moreno y rizado.
Está tan buena la niñata, no estaría nada mal tirármela, pero tampoco soy un violador, no. Soy un asesino. Y así va a seguir siendo. Hasta el día de mi muerte.
Me quito los pantalones y lo dejo todo en esa silla. Me tumbo en mi cama, tapándome. Jazzy se mueve en la cama, quedando con su brazo, abrazando mi torso desnudo.
Sonrío. Al ver la cara de ángel que tiene mi niña.
Ella es la única que me hace sacar una sonrisa de oreja a oreja. Miro su brazo, las marcas rojas y el moratón que tiene. Por lo que le hizo Jack.
Río. Ahora el tiene que estar pasándolo peor que nunca. No oír por un oído, tiene que joder bastante. Además de quedarse sin oreja.
-Aunque tengo que darte más advertencias. Para que no tengas huevos de volver a mirar a la cara a mi enana.-digo para mí mismo. Miro a Jazzy, recordándome bastante a mi otra hermana. Kiley.
Sí, mi hermana Kiley, era 3 años menor que yo. Ahora ella vive con mi padre, en Los Angeles.
Yo y ella, éramos como uña y carne. Estábamos siempre juntos, hasta que mi madre se volvió alcohólica y drogadicta. Fue cuando mi padre, se llevó a Kiley. Alejándonos completamente de ella.
Suspiro, con un tremendo nudo en la garganta. Me incorporo, quedándome sentado. Me llevo las manos a la cabeza, tirando débilmente de mi pelo.
Me cago en la puta, no llores ahora. No seas maricona, joder.
-¿Justin?-giro la cabeza, viendo a Jazzy sobándose los ojos, me mira.-¿Qué te pasa?-dice, incorporándose y sentándose a mi lado.
Sonrío, la enana me conoce demasiado. La cojo de la cintura y la pongo en mi regazo.
-Nada mi amor, ¿por qué lo preguntas?-digo. Pasa sus piernas a cada lado, quedándose sentada a horcajadas en mi regazo.
-Porque sé que estás mal. Tus pupilas se aumentan, como si tuvieras ganas de llorar.-dice, mirándome fijamente a los ojos. Frunciendo su ceño.
Suspiro. ¿Cómo coño sabe tanto? Miro hacia abajo, no puedo llorar ahora, joder. No ahora. Nunca, coño.
Y es cuando detrás de mis ojos, pincharan millones de abispas. Cierro los ojos, y los vuelvo a abrir. Mirando a mi hermana.
-A dormir Jazzy.-digo, cogiéndola de la cintura y poniéndola bien a mi lado. La tapo.
-Pero, Justin...
-Jazz, no me hagas enfadar. Es muy tarde mi amor.-digo, tumbándome y tapándome.
-Vale.-dice, cerrando sus ojos.
Hago lo mismo y suspiro.
-Justin.
-Qué.-respondo.
-Abrázame.-dice la enana. Abro los ojos, mirándola. Me mira fijamente, con una pequeña sonrisa en su cara. Sonrío, es preciosa.
-Pues claro que sí enana, ven aquí.-digo, atrayéndola a mí con mi brazo. Se acurruca en mi pecho.-¿Mejor?-pregunto.
-Sí, mucho mejor.-dice acompañado de una carcajada. Río y la aprieto a mí.
-Te quiero.-digo, besando la parte superior de su cabeza.
-Yo más.-dice.
-Mentira, te va a crecer la nariz eh.-digo.
-¡No miento!-Ríe.
La separo de mí y empiezo a hacerle cosquillas. Comenzando a reír como una loca.
-¡Para!-grita riendo. Sonrío y dejo de hacerle cosquillas.-Tengo calor.-dice, dándole patadas a la sábana. Río y hago lo mismo.
Hace un calor del copón. Mi hermana me mira y reímos. Se levanta en la cama y se pone encima mía.
-Anda, mírala. Qué cómoda se puso ella.-digo, mirándola. Me mira y asiente.-A dormir.-digo, cerrando los ojos.
Deja su cabeza echada en mi pecho, con mi mano izquierda, acaricio su cabeza. Hasta quedarme dormirdo por completo.
|| Charlotte ||
Sentada en el filo de la cama, mientras pienso algo para irme de aquí cuánto antes.
Oigo como la puerta se abre, y dirijo mi mirada a ella. Viendo al de antes con otro más. Me levanto, mirándolos.
-Hola preciosa, ¿cómo estás? Mira él es John, trabaja con nosotros.-dice el de antes.
Ese tal John, me mira de arriba abajo, con una cara de psicópata.
-Vaya Mark, pues está realmente buena. No te importará que nos divirtamos un poco contigo, ¿verdad?-dice, acercándose a mí.
Dios mío, ¿qué coño hago yo ahora? Joder. Doy pasos hacia atrás, mientras él se acerca más a mí.
-No tengas miedo, daño no te vamos a hacer. Claro está, si no eres virgen.-dice John.
Choco mi espalda con la pared, y él me acorrala con sus dos brazos.
-Por favor, dejadme en paz.-suplico, mientras millones de lágrimas se acumulan en mis ojos.
-Shh. Tranquila.-pone su dedo índice en mis labios. Y sin pensarlo dos veces, empieza a besar mi cuello.
Las lágrimas luchan por salir, y no se me ocurre otra cosa que gritar:
-¡Justin! ¡Justin ayúdame! ¡Justin!
|| Justin ||
Algo me despierta, un grito.
-¡Justin! ¡Justin!-gritan de nuevo. Charlotte.
Cojo a mi hermana con delicadeza y la tumbo en la cama. Levantándome corriendo voy hacia la puerta y la abro, para salir y cerrarla de nuevo.
Corriendo voy hacia la habitación donde ella está. ¿A qué coño vienen esos gritos?
Veo que está abierta, frunzo el ceño. Entro y veo a John manoseando a Charlotte. Mientras ella llora.
-Joder tío, ¿siempre estás caliente?-digo, negando con la cabeza. John para y me mira. Igual que Mark, que también está ahí.-Nunca aprenderéis, ¿verdad?-digo, apretando mis puños.
-No Justin tío, tan sólo estábamos asustándola un poco. No, no íbamos a hacerle nada.-dice John riendo nervioso.
-Ya.-me acerco a él y me cruzo de brazos, mirándolo. Se rasca el pecho y con mi mano izquierda, lo agarro de la nuca.-Nunca vais a aprender.-digo, apretando su nuca.
-Tío tío, era una broma, ah, suelta, joder.-dice John, gimiendo del dolor.
-Mark, ¿tú te crees que yo soy tonto?-digo, mirando al otro.
-No, no. ¿Por qué lo dices?
-Dame ahora mismo las llaves si no quieres que te meta un balazo en la polla.-digo, extendiendo mi otra mano.
Agacha la cabeza y mete su mano derecha en su bolsillo. Sacando las llaves me las tiende en la mano.
-Bien hecho.-digo, metiéndome las llaves en los bóxer.-Ven.-digo, agarrando a Mark de la nuca también. Apretándola como a John.
Me acerco a la puerta con ellos.
-Como os vuelva a ver, cerca de mi amiga Charlotte, ni tan sólo mirarla a la cara, porque os meteré una puta bala en el culo que lo captaréis bien. ¿Lo pilláis? ¿Amigos míos?-digo.
-Sí sí.-dicen al unísono.
Río y lo hecho fuera.
-A dormir, coño. Que no son horas.-digo, cerrando la puerta de un golpe.
Suspiro y me giro, viendo a Charlotte sentada en el suelo. Quitándose las lágrimas.
Ahora mismo, me está dando demasiada pena. Tan pequeñita, ahí, en un rincón quitándose las lágrimas que anterioremente derramó por culpa de los simpáticos de mis amigos.
Y no sé por qué, pero el pecho se me contrae. ¿Qué me pasa? Ni idea. Pero es como si me sintiera culpable. Podría decirse, que yo fui la culpable de todo, por traerla aquí.
Me acerco a ella, arrodillándome.
-Hey.-digo. Me mira.-Tranquila. No te van a volver a molestar guapa. No llores, que me estás dando mucha pena, eh.-digo, acariciando su cabeza.
Asiente, sorbiendo con su nariz los mocos.
-Justin.-murmura.
-Dime.-no dejo de mirarla.
-¿Me puedes abrazar?-Pregunta, con un hilo de voz. Trago saliva, la miro detenidamente por un momento.
-Claro.-digo, cogiendo sus dos manos, nos levantamos.
La pego a mí, pasando mis brazos por alrededor suya. Abrazándola. Ella pasa sus brazos por mi cintura, aferrándose a mi pecho.
Acaricio su espalda. Y sí, me siento más culpable aún, cuando noto como empieza a llorar en mi pecho.
_
SIGUE
No hay comentarios:
Publicar un comentario